sábado, 8 de mayo de 2010
FIESTAS AFRICANAS EN COLOMBIA
Las fiestas son rituales que comunican sentimientos colectivos bien sean de alegría, exaltación, inconformismo o duelo. En primer lugar están las que evocan creencias religiosas. En ellas los pueblos agradecen y piden a sus dioses el favor en las cosechas, en el amor, en la salud y en la prosperidad. Luego están las fiestas llamadas profanas. En ellas se festeja la vida. En estos jolgorios, el cuerpo humano se permite el desenfreno y el goce se convierte en el centro de la celebración. Esta clasificación de las fiestas no debe hacernos perder de vista que la fiesta siempre transita entre lo sagrado y lo profano. Así por ejemplo, el Carnaval de Barranquilla termina el Miércoles de Ceniza. Después de saciar los apetitos del cuerpo, Joselito Carnaval muere y así comienza el periodo de la cuaresma, que invita a la austeridad y al ayuno.
Las fiestas afrocolombianas también pueden ser estudiadas mediante la observación de sus manifestaciones simbólicas e históricas. Los disfraces y las máscaras contienen numerosos símbolos que narran las relaciones sociales, los sueños y los miedos de sus portadores. Así, por ejemplo, la pelea entre cucambas y diablitos, comparsas de los carnavales en el río Magdalena, expresa la lucha entre el bien y el mal. También se han interpretado como representaciones de las rivalidades que tenían lugar entre las diferentes naciones africanas durante la Colonia.
Así las rememoraciones sobre sus orígenes africanos se hacen presentes en la fiesta y en las celebraciones religiosas. En la población de Coteje, sobre el río Timbiquí, se lleva a cabo la celebración de la Semana Santa. Las calles del pueblo sirven de escenario para la puesta en escena de los episodios que rodearon la muerte de Jesucristo. Entre los más importantes está su apresamiento. En Coteje esta escena es de gran importancia y en ella aparecen como protagonistas unos personajes llamados Pilatos.
Ellos van vestidos con faldas de palma, exhiben un hacha en su mano, una pipa que lanza fuego y llevan todo su cuerpo pintado. Juguetean por todo el poblado pellizcando o asustando a los niños. Si bien esta celebración se enmarca dentro de una fiesta religiosa católica es evidente que sus disfraces y las acciones que realizan los personajes guardan huellas ancestrales que nos remiten a las herencias africanas que aún perviven entre estos pueblos. Las faldas de palma presentan grandes semejanzas con las faldas de rafia utilizadas en las ceremonias africanas. Este traje se luce en múltiples festividades y es un atributo especial que representa a los espíritus de los ancestros. Así el análisis histórico de las celebraciones afrocolombianas y de su parafernalia permite discernir memorias de largo alcance condensadas en un solo evento.
Las fiestas afrocolombianas también pueden ser estudiadas mediante la observación de sus manifestaciones simbólicas e históricas. Los disfraces y las máscaras contienen numerosos símbolos que narran las relaciones sociales, los sueños y los miedos de sus portadores. Así, por ejemplo, la pelea entre cucambas y diablitos, comparsas de los carnavales en el río Magdalena, expresa la lucha entre el bien y el mal. También se han interpretado como representaciones de las rivalidades que tenían lugar entre las diferentes naciones africanas durante la Colonia.
Así las rememoraciones sobre sus orígenes africanos se hacen presentes en la fiesta y en las celebraciones religiosas. En la población de Coteje, sobre el río Timbiquí, se lleva a cabo la celebración de la Semana Santa. Las calles del pueblo sirven de escenario para la puesta en escena de los episodios que rodearon la muerte de Jesucristo. Entre los más importantes está su apresamiento. En Coteje esta escena es de gran importancia y en ella aparecen como protagonistas unos personajes llamados Pilatos.
Ellos van vestidos con faldas de palma, exhiben un hacha en su mano, una pipa que lanza fuego y llevan todo su cuerpo pintado. Juguetean por todo el poblado pellizcando o asustando a los niños. Si bien esta celebración se enmarca dentro de una fiesta religiosa católica es evidente que sus disfraces y las acciones que realizan los personajes guardan huellas ancestrales que nos remiten a las herencias africanas que aún perviven entre estos pueblos. Las faldas de palma presentan grandes semejanzas con las faldas de rafia utilizadas en las ceremonias africanas. Este traje se luce en múltiples festividades y es un atributo especial que representa a los espíritus de los ancestros. Así el análisis histórico de las celebraciones afrocolombianas y de su parafernalia permite discernir memorias de largo alcance condensadas en un solo evento.
La gente de los ríos de Guinea
Entre 1533 y 1580 debieron ser deportadas oficialmente hacia el puerto de Cartagena de Indias alrededor de 3.000 personas. Los africanos que llegaron durante ese periodo fueron llamados gente de los ríos de Guinea. Con esta expresión se referían a quienes procedían de la región comprendida entre las actuales repúblicas de Senegal y Sierra Leona. Según Alonso de Sandoval, jesuita que vivió en Cartagena de Indias en la primera mitad del siglo XVII, los guineos estaban conformados por diferentes grupos humanos:
Yolofos, berbesíes, mandingas y fulos; otros fulupos, otros banunes, o fulupos que llaman bootes, otros cazangas y banunes puros, otros branes, balantas, biáfaras y biojós, otros nalus, otros zapes, cocolíes y sosoes
domingo, 18 de abril de 2010
presentacion:

Al conmemorar los 200 años de la llamada independecia de Colombia lo más censatos es reflexionar si aun somos realmente independientes....esto para recordarnos que hace falta muchas cosas por cambiar en nuestro país.
apartir de las paginas y videos bajados por uds mis queridos amig@s y estudiantes el Departamentos de Ciencias Sociales de la Institucion Educativa Sagrado Corazon se une a está efemerides.
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